Que alegria amigo que entres a esta Casa .Deja tu huella aqui. Escribenos.

Se alegra el alma al saber que tu estas aqui, en nuestra casa de paz

Amigo de mi alma tengo un gran deseo en mi corazon Amar a Dios por todos aquellos que no lo hacen hoy. ¿Me ayudas con tus aportes de amor cada vez que entres aqui? dejanos tu palabra de bien, tu gesto amoroso hacia Dios y los hermanos.

Seamos santos. Dios nos quiere santos

Adri

Seremos c ompletamente libres ,si nos determinamos a no consentir mas ante el pecado.

Seremos c ompletamente libres ,si nos determinamos a no consentir  mas ante  el pecado.
Determinemonos en el deseo de llegar a ser santos.

Amigos que entran a esta Casa de Paz. Gracias por estar aqui. Clikea en seguir y unete a nosotros

viernes, 25 de marzo de 2011

Campaña NO A LA SUPERSTICIÓN

MOVIMIENTOUNIDOPORLAPAZDELMUNDODELARED

Nosotros nos determinamos por buscar la Verdad y decimos

NO A LA SUPERSTICIÓN

No a la adivinación y sus distintas disciplinas (astrología, quiromancia, cartomancia o tarot, geomancia o feng-shui, espiritismo y el curanderismo.)


administración general

Evitemos la murmuracion





Hable poco y en cosas que no es preguntado no se meta.


Nunca oiga flaquezas ajenas, y si alguno se quejare a el de otro, podra decirle con humildad no le diga nada.


No se queje de nadie, no pregunte cosa alguna, y si fuere necesario preguntar, sea con pocas palabras.


No contradiga. En ninguna manera hable palabras que no vayan limpias.


Lo que hablare sea de manera que ninguno sea ofendido y que sea en cosa que no le pueda pesar que lo sepan todos.


San Juan de laCruz

Amigos respetemos la Casa de Dios es el lugar mas Santo sobre la tierra



jueves, 24 de marzo de 2011

Llegada la plenitud de los tiempos Dios se encarnó para ser Dios con nosotros

Is. 7, 10-14;

Sal. 39;

Hebreos, 10, 5-10;

Lc. 1, 26-38

‘La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como la del Hijo Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad’. Así nos proclama san Juan en el principio de su Evangelio el Misterio de la Encarnación que hoy estamos celebrando.

Día de la Anunciación, decimos por el anuncio que el ángel de parte de Dios viene a traer a la humanidad cuando se manifiesta a María para decirle que iba a ser la Madre de Dios. Día de la Encarnación del Verbo de Dios en las entrañas de María tenemos que decir contemplando la escena evangélica. Es para quedarnos absortos ante tanto misterio de amor; mudos de admiración y asombro tenemos que quedarnos ante tanto amor como Dios nos tiene que quiere tomar nuestra naturaleza humana para hacerse hombre.

Así se cumplen las promesas de Dios al pueblo de Israel desde que allá en los umbrales de la humanidad el hombre se había atrevido a romper con Dios; sin embargo Dios sigue buscando al hombre, lo buscó en el paraíso terrenal mientras Adán y Eva se escondían avergonzados para anunciarles que habría salvación; y Dios siguió buscando al hombre, ahí tenemos toda la historia de la salvación en la historia del pueblo de Israel, anunciando una y otra vez por los profetas que quiere estar con nosotros, que quiere estar entre nosotros para ofrecernos su vida y su salvación.

Dios quiere ser Emmanuel; no es el Dios que se queda escondido allá entre las nubes del cielo y de su gloria, sino que su gloria se va a manifestar precisamente haciéndose presente entre los hombres. No siempre quisieron ver los hombres las señales de ese amor de Dios, pero ahí está, como nos dice el profeta ‘el Señor, por su cuenta, os dará una señal. Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pone por nombre Emmanuel, que significa: Dios con nosotros’.

Lo vemos cumplido en las entrañas de María. Es el anuncio que el ángel le hace en Nazaret. ‘El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra: por eso el santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios’. Como nos dice el Evangelio de Mateo: ‘Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había anunciado el Señor por medio del profeta…’ y nos recuerda todo lo que hoy también nosotros hemos escuchado en la primera lectura.

En el prefacio proclamaremos ‘porque llegada la plenitud de los tiempos, Dios envió su mensaje a la tierra y la Virgen creyó el anuncio del ángel: que Cristo, encarnado en su seno por obra del Espíritu Santo, iba a hacerse hombre para salvar a los hombres’. Llegó la plenitud de los tiempos, llegó quien era nuestra salvación, llegó el Verbo de Dios encarnado en las entrañas purísimas de María y nosotros nos postramos hoy en adoración ante tal maravilloso Misterio de Dios.

Nos gozamos en el Señor y para El queremos que sea todo bendiciones. Nos gozamos pero queremos acoger a Dios en nuestro corazón y en nuestra vida, abriéndonos en todo a lo que sea su voluntad. Como Jesús. Como María. La carta a los Hebreos nos dice: ‘Cuando Cristo entró en el mundo, dijo: tú no quieres sacrificios ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo; no aceptas holocaustos ni víctimas expiatorias. Entonces yo dije lo que está escrito en el libro: Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad’. No son necesarios los sacrificios de animales ni de cosas que ofrendamos al Señor. se acabaron ya para siempre esos sacrificios y ofrendas. Es la obediencia de la fe. Es el sacrificio de nuestro yo. Es la ofrenda de nuestra vida que buscará en todo hacer siempre la voluntad del Señor. ‘Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad’.

Qué ejemplo nos da María. Humilde y turbada ante tanto misterio de Dios que se le manifiesta. Le costará entender la elección divina pero allí está ella como un humilde esclava. Que se haga la voluntad del Señor. ‘Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra’. Es la fe de María. Es la disponibilidad de María. Es el amor total de María. Cuánto tenemos que aprender. ‘La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como la del Hijo Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad’. Alabemos y bendigamos al Señor; respondámosle con toda nuestra fe y con el amor de toda nuestra vida.

sábado, 19 de marzo de 2011

Transfiguración para vernos envueltos por la nube luminosa de la resurrección



Gén. 12, 1-4;

Sal. 32;

2Tim. 1, 8-10;

Mt. 17, 1-9

Ponerse en camino, subir a lo alto de la montaña, marchar al silencio de la soledad para la oración, aunque los caminos sean inciertos o desconocidos, aunque la subida sea costosa, aunque en la soledad del silencio una nube nos envuelva en el misterio; son imágenes que se nos presentan en este segundo paso cuaresmal significativas de lo que ha de ser nuestro camino hacia la Pascua, hacia la luz, hacia el misterio de Cristo. En todo una llamada, una invitación, una vocación para tomar parte en los trabajos transformadores del evangelio que nos conducen a una vida santa.

Abrahán se puso en camino ante la llamada de Dios y su camino, aunque costoso, será camino de bendición. Los discípulos suben con Jesús a lo alto de la montaña para sumergirse en el silencio de la oración y podrán llegar a vislumbrar la gloria de Dios al contemplar a Cristo transfigurado. Envueltos en una nube luminosa, signo de la presencia de Dios con ellos, podrán llegar a descubrir quien en verdad es el Jesús que con ellos ha caminado los caminos de Palestina y ahora sabrán ciertamente que es el Hijo amado y predilecto de Dios a quien tienen que escuchar.

Aunque quisieran quedarse para siempre en aquel éxtasis divino habrán de bajar de la montaña para seguir el camino del Evangelio que pasará por la cruz y conducirá a la resurrección. Entonces sí que podrán anunciar lo que han visto, entonces podrán ya proclamar que Jesús es el Señor, porque es el Hijo de Dios a quien escuchar y a quien seguir, y que es al mismo tiempo nuestra única salvación. Y es que ahora se sentirán llamados e invitados a vivir una vida nueva, una vida santa en fidelidad al evangelio de Jesús.

Jesús había comenzado a anunciarles lo que iba a ser su Pascua, porque el Cordero Pacual había de ser inmolado, y El había sufrir la pasión y la muerte, porque sería rechazado y condenado, entregado en mano de los gentiles y había de morir en la cruz; al mismo tiempo siempre les hablaba de resurrección y de vida, pero ellos no terminaban de entender, es más, se escandalizaban de que eso pudiera sucederle a su Maestro.

Para que comprendan mejor Jesús se los lleva a la montaña alta para orar para que lleguen a entender lo que ha de ser su Pascua. Han de subir, aunque cueste, porque eso significará alejarse de ruidos ajenos y de propios pensamientos o ideas de lo que tenía que ser el Mesías. Costará subir porque hay que desprenderse de muchos pesos muertos de apegos y de ataduras; costará subir y no podemos olvidar que la pascua de Jesús pasa por la pasión y la muerte para poder llegar a la resurrección.

Allí Jesús les manifestaría la verdad del misterio de Dios que en El estaba transfigurándose como un anticipo de la gloria de la resurrección. Para que se afirme su fe, para que comprendan todo el misterio de Dios, para que lleguen a entender todo lo que ha de significar la pascua en su vida. ‘Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz’. Era el brillo de la luz de Dios.

Nos está enseñando Jesús a ponernos en camino, a subir a la montaña, a vaciarnos de pesos muertos, a apartarnos de nuestros ruidos para en el silencio de la oración poder encontrar a Dios. No es con ideas tomadas de aquí o de allá, de lo que pueda opinar cualquiera que siempre hay quien quiere opinar y saber de todo, cómo podremos llegar a saborear todo ese misterio de Dios que en el evangelio se nos revela. Cuántas voces escuchamos por aquí o por allá de lo que tiene que ser la religión, lo que tiene que ser o hacer la Iglesia, lo que tienen que ser o hacer los sacerdotes hoy.

Tenemos que aprender a ir al Tabor de la oración, aunque nos cuesten las subidas o se nos hagan fatigosos los caminos, sean dolorosos los momentos en que tengamos que arrancarnos de nosotros mismos, o aunque a veces también nos durmamos mientras intentamos meternos en el misterio de Dios. Tenemos que aprender a hacer ese silencio y ese vacío de ruidos o de apegos para que escuchemos esa voz de Dios en nuestro corazón, y para que comience a brillar la luz de Dios en nuestra vida disipando las nubes de nuestras oscuridades o nuestras dudas.

Fijémonos en lo que nos dice el Papa en el mensaje de la cuaresma de este año: El Evangelio de la Transfiguración del Señor pone delante de nuestros ojos la gloria de Cristo, que anticipa la resurrección y que anuncia la divinización del hombre. La comunidad cristiana toma conciencia de que es llevada, como los Apóstoles Pedro, Santiago y Juan «aparte, a un monte alto» (Mt 17, 1), para acoger nuevamente en Cristo, como hijos en el Hijo, el don de la gracia de Dios: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle» (v. 5). Es la invitación a alejarse del ruido de la vida diaria para sumergirse en la presencia de Dios: él quiere transmitirnos, cada día, una palabra que penetra en las profundidades de nuestro espíritu, donde discierne el bien y el mal (cf. Hb 4, 12) y fortalece la voluntad de seguir al Señor’.

Sumerjámonos en este evangelio de la transfiguración del Señor de este segundo domingo de Cuaresma. Porque nosotros también en Cristo hemos de sentirnos transfigurados porque también el Padre a nosotros quiere llamarnos hijos muy amados. Y es que ‘con Cristo sois sepultados en el Bautismo y con él también habéis resucitado’. Y desde entonces, desde nuestro Bautismo, cuando ya el Padre del cielo nos llama también a nosotros hijos. En el Bautismo, por la fuerza del Espíritu, ya nos hemos llenado de la vida de Dios, nos hemos hecho partícipes de la vida de Dios y somos hijos.

Cuánto tenemos que transformar en nuestra vida para que brille así la luz de la gracia, la luz de Dios en nuestra vida. La Cuaresma este este tiempo santo que la Iglesia nos ofrece, como ya hemos dicho, para que nos miremos y nos purifiquemos arrancando tantas cosas que nos puedan llenar de oscuridad; para que mirando la luz de Dios que brilla en Cristo así nosotros nos llenemos de su luz en la medida en que seamos más santos.

Tenemos que escuchar a Jesús, como nos señala el Padre desde el cielo en el Tabor. Escuchar a Jesús, escuchar su palabra. Como nos dice el Papa ‘meditándola e interiorizándola para vivirla diariamente, aprendemos una forma preciosa e insustituible de oración porque la escucha atenta de Dios que sigue hablando a nuestro corazón, alimenta el camino de fe que iniciamos en el día del bautismo…’ Oración, que nos lleva a encontrarnos con Dios y entrar en comunión con El, que nos abre a la eternidad y a la trascendencia porque nos llena de la esperanza que no nos falla, la esperanza de la vida eterna.

Nosotros ahora nos disponemos a celebrar la Pascua, nos estamos preparando con este camino cuaresmal que estamos haciendo. Si nos vamos dejando conducir por el Señor, por esa Palabra que nos ilumina, por todo lo que vamos sintiendo allá en nuestro interior en esa subida a la montaña de la oración de cada día, podremos celebrarla con todo sentido. Porque sentiremos que el paso de Dios que se acerca a nosotros para llenarnos de su vida, y no temeremos entonces que en esa pascua haya muerte en nosotros en todo eso que tenemos que transformar, en todo eso de lo que tendremos que irnos desprendiendo para que pueda brillar la luz de Cristo en nuestra vida.

Que al final nos veamos nosotros también envueltos por la nube luminosa de la resurrección. Pongámonos en camino como Abrahán que Dios nos llevará siempre a un camino de bendición.

sábado, 12 de marzo de 2011

Cristo sale victorioso para guiarnos a vencer las seducciones del mal



Gén. 2, 7-9; 3, 1-7;

Sal. 50;

Rom. 5, 12-19;

Mt. 4, 1-11

Es meta de la vida del cristiano de cada día. Ahora en este tiempo, sin embargo queremos intensificarlo. La cuaresma con como unos grandes ejercicios espirituales que se prolongan durante cinco semanas con la prolongación de la semana de la pasión que nos ayudan a prepararnos para vivir con toda intensidad el misterio pascual de Cristo. Por eso hoy hemos pedido, nada más comenzar nuestra celebración, ‘avanzar en la inteligencia del misterio de Cristo y vivirlo en plenitud’.

Necesitamos conocer cada día más y mejor todo lo que representa el misterio de Cristo, su vida, su evangelio, el Reino nuevo de Dios que nos anuncia, su entrega, su pascua. Conocerlo que no es sólo conocer cosas – muchas cosas sabemos de Cristo y hemos ido aprendiendo con el paso de los años – sino empaparnos de Cristo, de su vida, de su amor. Por eso no nos quedamos en la inteligencia sino que tenemos que ir a más, a ‘vivirlo en plenitud’, a hacerlo vida de nuestra vida.

Todo esto lo sabemos. No es una novedad para nosotros. Sin embargo, hemos de recibilo como una Buena Nueva, una buena y nueva noticia de la que tenemos que dejarnos cautivar. Porque la rutina de los días hace que muchas veces nos enfriemos, perdamos intensidad y lleguemos a no darle toda la importancia que tiene para nuestra vida. No nos podemos cansar de considerar, meditar, rumiar todo lo que Cristo hace por nosotros, todo lo que Cristo nos da. Porque enfrente tenemos muchas tentaciones que nos distraen y nos pueden alejar.

Por eso la Iglesia, en su sabiduría, nos propone en la liturgia de este primer domingo de Cuaresma, en este como primer paso que damos en la consideración del Misterio de Cristo que nos conduzca a vivir el Misterio Pascual, el episodio de las tentaciones de Jesús en el desierto en el comienzo de su vida pública.

Quizá fuera bueno que enmarcaramos bien este episodio dentro de relato del evangelio. Jesús al someterse al bautismo de Juan en el Jordán había escuchado la voz del Padre que desde el cielo le proclamaba Hijo de Dios. ‘Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto…’ Y a continuación se había ido al desierto. ‘Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu…’ Cuarenta días, a imagen de los cuarenta años del pueblo de Israel por el desierto, para el silencio, para la oración, para el ayuno. Cuarenta días para saborear en el silencio del desierto esa voz que desde el cielo le llamaba Hijo de Dios. Así tenía que manifestarse Jesús ante los hombre, como el Hijo de Dios que venía a traernos la salvación.

Jesús es verdadero Dios, pero al mismo tiempo es verdadero hombre. Sentía en su corazón el gozo infinito, el amor infinito que desborda de la Trinidad Divina, y sentía la misión que había de realizar manifestándose a los hombres en su cuerpo humano como verdadero hombre que era. ¿Cómo había de realizar aquella misión? ¿Cómo había de manifestarse Cristo en medio de los hombres y mujeres a los que venía a ofrecer la salvación?

Allí estaba el diablo tentador, como está siempre junto a nosotros también para alejarnos del verdadero camino confundiendo nuestra mente y nuestro corazón. El ayuno había sido prolongado. Jesús tenía hambre. ‘Eres el Hijo de Dios… convierte estas piedras en pan…’ Puedes hacer milagros, tienes todo el poder divino en tus manos. ¿Por qué vas a pasar hambre? ¿Por qué no eres tú mismo el primer beneficiado de tu poder? Pero ‘no solo de pan vive el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios’, es la respuesta de Jesús al tentador.

No es lo material lo más importante. No es eso lo que tiene que prevalecer en la vida, aunque estemos rodeados de cosas materiales y las tengamos cada día en nuestras manos. Hay algo más alto, más grande, más importante. Escuchemos a Dios, es el verdadero alimento que nos hace aspirar a cosas grandes, que elevará nuestro espíritu para lo que en verdad merece la pena en la vida. Y la capacidad que Dios ha puesto en tí no es sólo para ti, piensa en los demás, piensa en lo que verdaderamente tienes que repartir.

El tentador sigue acosando. Eres el Hijo de Dios, al que los hombres han de escuchar. ¿Cómo te van a conocer? ¿cómo sabrán que Dios está contigo? ¿Cómo se van a sentir atraidos por ese Reino nuevo que vas a anunciar? ‘Entonces el diablo lo lleva a la ciudad santa, lo pone en el alero del templo, y le dice: Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: Encargará a los ángeles que cuiden de ti, y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras…’ Con un milagro así, sería reconocido Jesús por todos. ¿Sería esa la forma de darse a conocer?

‘No tentarás al Señor, tu Dios’. Un día enseñaría a sus discípulos que no había que buscar grandezas humanas y que el verdaderamente importante sería el que fuera capaz de hacerse el último y el servidor de todos. Y su grandeza la vamos a descubrir en su entrega hasta la muerte. Es el Hijo de Dios, pero se rebajó y se hizo el último y el esclavo de todos para por todos entregar su vida en la muerte en la cruz. Y entonces podremos aclamarle, ¡es el Señor!

‘Después el diablo lo lleva a una montaña altísima y, mostrándole todos los reinos del mundo y su gloria, le dice: todo esto te daré, si te postras y me adoras…’ Eres el Hijo de Dios, vienes a anunciar un reino nuevo, yo te daré un reino, ‘todo esto te daré… si me adoras’. ¿Cómo se va a instaurar el Reino de Dios? ¿Cómo lo va a anunciar Jesús? No es el reino del mundo, es el Reino de Dios. Es de otra manera el Reino de Dios, porque no es como los reinos de este mundo. ‘Al Señor, tu Dios, adorarás, y sólo a El darás culto… así está escrito’.

No podemos servir a dos señores; no podemos adorar a Dios y al dinero, a Dios y a los deseos de poder, a Dios y a buscar grandezas o reconocimientos humanos, a Dios y a nuestros lujos y vanidades. Nada puede ocupar el lugar de Dios. Nosotros tampoco podemos convertirnos en dioses de nosotros mismos. ‘Seréis como dios’, le decía la serpiente cautivadora a Eva para tentarla. Y como Adán y como Eva caemos tantas veces en esas idolatrías. Es la tentación que de una manera u otra nosotros seguimos sintiendo en nuestro corazón.

Pero Jesús va delante de nosotros abriéndonos camino, enseñándonos cuál es el verdadero camino, cómo tenemos que superar y vencer la tentación. Como diremos en el prefacio: ‘Al abstenerse durante cuarenta días de tomar alimento, inauguró la práctica de nuestra penitencia cuaresmal, y al rechazar las tentaciones del enemigo nos enseñó a sofocar la fuerza del pecado…’

La victoria de Cristo sobre el maligno nos abre también a nosotros la puerta de nuestra victoria. Con nosotros está su gracia, su fuerza. La luz de Cristo en su Palabra sobre nosotros nos hace ver nuestra propia condición pecadora, nuestra fragilidad, y las tentaciones a las que el enemigo quiere someternos, pero para que aprendamos a sentir la fortaleza de la gracia con la que el Señor nos acompaña. Cristo sale victorioso, para abrir también nuestro corazón a la esperanza y guiarnos a vencer las seducciones del mal’, nos dice el Papa en su mensaje cuaresmal.

Caminemos con sinceridad este camino de cuaresma dejándonos iluminar por la Palabra del Señor y así podremos llegar a celebrar el misterio de la Pascua como anticipo y prenda de la Pascua que no se acaba que un día celebraremos en la gloria del cielo, viviendo en plenitud el Misterio de Dios.

martes, 8 de marzo de 2011

La cuaresma, camino de purificación en el espíritu nos lleva a la Santa Pascua



Joel, 2, 12-18;

Sal. 50;

2Cor. 3, 20-6, 2;

Mt. 6, 1-6.16-18

Hoy es miércoles de ceniza. No descubro nada nuevo. Iniciamos la cuaresma, cuarenta días que nos conducen a la celebración del Triduo Pascual de la pasión, muerte y resurrección del Señor. Decir miércoles de ceniza nos recuerda un rito, el de la imposición de la ceniza, y otros muchos signos externos nos están diciendo que comenzamos un tiempo litúrgico nuevo: el color de los ornamentos litúrgicos, la ausencia de ornamentación floral en torno al altar, la ausencia del aleluya o el himno del gloria en la celebración litúrgica... Pero, ¿sólo eso nos hará la Cuaresma?

Nos conviene detenernos un momento y hacernos una reflexión que nos ayude a comprender mejor su sentido y nos impulse a vivir este tiempo de gracia. Ya nos lo ha dicho la Palabra de Dios proclamada. ‘Ahora es el tiempo de la gracia; ahora es el día de la salvación’, que nos decía san Pablo en la carta a los Corintios. Pero también el profeta nos ha convocado al sonido de la trompeta para que nos congreguemos en este tiempo y escuchemos la invitación que de parte del Señor nos hace a la conversión.

Quiero centrarme en esta reflexión en el mensaje del papa Benedicto XVI para esta Cuaresma que nos ha recordado: ‘La Cuaresma, que nos lleva a la celebración de la Santa Pascua, es para la Iglesia un tiempo litúrgico muy valioso e importante… que lo vivamos con el debido compromiso. La Comunidad eclesial, asidua en la oración y en la caridad operosa, mientras mira hacia el encuentro definitivo con su Esposo en la Pascua eterna, intensifica su camino de purificación en el espíritu, para obtener con más abundancia del Misterio de la redención la vida nueva en Cristo Señor (cf. Prefacio I de Cuaresma)’.

Intensificamos, sí, ese camino de purificación y lo hacemos recordando nuestro Bautismo. Es algo que a través de todo el camino cuaresmal iremos recordando porque en cierto modo la cuaresma viene a ser como una gran catequesis bautismal. ‘Un nexo particular vincula al Bautismo con la Cuaresma como momento favorable para experimentar la Gracia que salva’, nos dice el Papa en su mensaje. ‘El Bautismo, por tanto, es el encuentro con Cristo que conforma toda la existencia del bautizado, le da la vida divina y lo llama a una conversión sincera, iniciada y sostenida por la Gracia, que lo lleve a alcanzar la talla adulta de Cristo’.

Por eso nos dirá a continuación: ‘Los Padres del Concilio Vaticano II exhortaron a todos los Pastores de la Iglesia a utilizar «con mayor abundancia los elementos bautismales propios de la liturgia cuaresmal» (Sacrosanctum Concilium, 109). En efecto, desde siempre, la Iglesia asocia la Vigilia Pascual a la celebración del Bautismo: en este Sacramento se realiza el gran misterio por el cual el hombre muere al pecado, participa de la vida nueva en Jesucristo Resucitado y recibe el mismo espíritu de Dios que resucitó a Jesús de entre los muertos (cf. Rm 8, 11). Este don gratuito debe ser reavivado en cada uno de nosotros y la Cuaresma nos ofrece un recorrido análogo al catecumenado, que para los cristianos de la Iglesia antigua, así como para los catecúmenos de hoy, es una escuela insustituible de fe y de vida cristiana: viven realmente el Bautismo como un acto decisivo para toda su existencia’.

Vamos, pues, a tener muy presente el Bautismo a través de todo este tiempo cuaresmal y así podremos llegar a la noche de la Vigilia Pascual bien preparados para hacer la renovación de nuestro bautismo, de nuestras promesas bautismales. La Palabra del Señor nos irá guiando día a día en nuestra celebración. Sobre ella reflexionaremos para irla plantando de verdad en nuestro corazón.

Pero yo diría que no se puede quedar ahí la escucha de la Palabra, sino que tendríamos que saber sacar otros momentos del día para volver a encontrarnos con ella, para que nos sirva para intensificar nuestra oración personal en un encuentro vivo con el Señor. Que sepamos tener a mano la Biblia, el Evangelio para esos momentos de lectura y reflexión personal. Sería un buen propósito que nos hiciéramos en este primer día de Cuaresma el procurarnos esa Biblia o esos Evangelios para nuestra lectura y meditación.

Nos hablaba el Papa de ese camino de purificación en el espíritu. Desde esa reflexión orante que vamos haciendo de la Palabra del Señor iremos descubriendo de todo aquello de lo que tenemos que arrancarnos para alejar de nosotros el pecado para siempre. Nos exigirá esfuerzo y dominio de nosotros mismos con la gracia del Señor. Por eso seremos capaces de ofrecerle ese sacrificio del corazón, esos sacrificios en renuncias a cosas buenas incluso para así sentir mejor la fuerza de la gracia del Señor que nos ayude en esa purificación.

Cuando hablamos de cuaresma solemos hablar de sacrificios, de ayunos, de abstinencias, de compartir lo que tenemos con el hermano necesitado. Un espíritu penitencial, decimos. Podremos o no podremos hacer ayunos o abstinencias quizá dispensados por los años o por otras razones, pero eso no significa que no podamos ofrecer esa renuncia o sacrificio quizá en otras cosas de las que sí podemos privarnos sin quebranto para nuestra salud. Un cafecito de menos, por ejemplo, que nos tomemos al día, unas horas menos de televisión, un control en conversaciones ociosas o quizá que pudieran ser hirientes para los demás… cosas si queremos encontramos donde podamos ofrecerle un sacrificio al Señor. Y sobre todo el compartir, el prestar un servicio, el tender una mano para ayudar a otras personas saliéndonos de nuestros egoísmos individualistas. Oportunidades tenemos de hacerlo si queremos.

No lo vamos a hacer por apariencias ni vanidades. Ya nos previene Jesús en el Evangelio. Vamos a hacerlo desde lo más profundo de nuestro corazón. No importa que nadie lo note o lo vea. Como nos dice Jesús ‘tu Padre que ve en lo escondido te lo pagará, re recompensará’.

Vamos a dejar que caiga la ceniza sobre nuestra frente escuchando en las palabras del Sacerdote esa invitación del Señor que nos recuerda lo poca cosa que somos, ¿unas cenizas?, pero sobre todo la invitación a cambiar nuestra vida para vivir más intensamente según el evangelio de Jesús. Que este momento de la imposición de la ceniza lo vivamos con intensidad sintiendo, repito, esa llamada del Señor en nuestro corazón.

No nos quedaremos en cosas externas. Los signos de la liturgia tienen que ayudarnos a darle esa profundidad y esa intensidad. Toda la celebración tiene que ser esa llamada del Señor, como escuchábamos en el profeta. Nos sentimos congregados en el Señor para ser por El santificados. Dejemos que esa gracia santificadora llegue a nuestra alma. Como nos decia san Pablo: ‘Os lo pedimos por Cristo: dejaos reconciliar con Dios… os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios’.

lunes, 7 de marzo de 2011

Amigos los sabados saldra al aire por radio El corazon morada de Dios. Oracion y Silencio interior

Amigos de la paz los invito los dias sabados a las 15 hs Argentina.
www.radiofelatina.net

El programa se llama: El corazon morada de Dios. Oracion y Silencio interior.
Me contacto un  locutor de la radio www.radiofelatina.net  ofreciendome el espacio en la radio.
Los espero a todos con amor. Ojala podamos comunicarnos y asi conocernos mas y profundizar en el Amor a Dios, y todo lo que quieran compartir. Los espero con sus mensajes y propuestas a traves del facebook, msn, y si alguien quiere salir al aire en la radio debe bajar el programa spyke y agregarme psicologaadrianataccone.
España las 19:00
Buenos aires : 15:00
Puerto Rico : 14:00
Caracas : 14:00
Bogotá: 13:00
Lima:13:00
Santiago: 14:00
Sao paulo:15:00
Rio de janeiro:15;00
Mexico:12:00
Bolivia : 13.00


un abrazo

Aqui puedes leer mas mensajes del Movimiento.

Administracion general y adjuntos

Pidamos la humildad

Oh Jesús! Manso y Humilde de Corazón,
escúchame:

del deseo de ser reconocido, líbrame Señor
del deseo de ser estimado, líbrame Señor
del deseo de ser amado, líbrame Señor
del deseo de ser ensalzado, ....
del deseo de ser alabado, ...
del deseo de ser preferido, .....
del deseo de ser consultado,
del deseo de ser aprobado,
del deseo de quedar bien,
del deseo de recibir honores,

del temor de ser criticado, líbrame Señor
del temor de ser juzgado, líbrame Señor
del temor de ser atacado, líbrame Señor
del temor de ser humillado, ...
del temor de ser despreciado, ...
del temor de ser señalado,
del temor de perder la fama,
del temor de ser reprendido,
del temor de ser calumniado,
del temor de ser olvidado,
del temor de ser ridiculizado,
del temor de la injusticia,
del temor de ser sospechado,

Jesús, concédeme la gracia de desear:
-que los demás sean más amados que yo,
-que los demás sean más estimados que yo,
-que en la opinión del mundo,
otros sean engrandecidos y yo humillado,
-que los demás sean preferidos
y yo abandonado,
-que los demás sean alabados
y yo menospreciado,
-que los demás sean elegidos
en vez de mí en todo,
-que los demás sean más santos que yo,
siendo que yo me santifique debidamente.

McNulty, Obispo de Paterson, N.J.
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Tumba del Santo Padre Pio.

Tumba del Santo Padre Pio.
Alli rece por todos uds. Giovani Rotondo julio 2011

Rueguen por nosotros

Padre Celestial me abandono en tus manos. Soy feliz.


Cristo ten piedad de nosotros.

Mientras tengamos vida en la tierra estaremos a tiempo de reparar todos los errores y pecados que cometimos. No dejemos para mañana . Hoy podemos acercarnos a un sacerdote y reconciliarnos con Dios,

Tu eres Pedro y sobre esta piedra edificare mi Iglesia dijo Jesus

Jesucristo Te adoramos por todos aquellos que no lo hacen . Amen

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